Fue extraño estar sin la tuna estos meses. Primero se le echa de menos, luego son las ganas irresistibles de volver, como si del hogar se tratara. Luego empiezas un proceso en el cual te acostumbras a estar sin algo que, en condiciones normales, no podrías sobrevivir sin ello, como los ojos o la capacidad de oír. Es en realidad, como estar ciego. Tratas de mirar el mundo de otra manera, buscas una mejor perspectiva del mundo, pero te encuentras con la desagradable sensación de que nunca será lo mismo. Buscas la motivación en otras cosas, pero es difícil tomar un vaso de agua cuando no ves donde está. Eso saqué en definitiva como conclusión en este viaje de instropección en el cual estuve sin aquellas cosas que me hicieron ser la persona que soy ahora. Por motivos de fuerza mayor estuve dos años sin poder asistir a la Universidad, pensando que podría soportar estar sin ir a un lugar que sólo exigía cada vez más de mi persona. La mayoría de los estudiantes sólo quiere terminar sus estudios rápidamente y estar el menor tiempo posible en la Universidad, sin siquiera sacar provecho a la plétora de oportunidades que entrega, no sólo en lo académico, sino en lo personal y en lo que significa el desarrollo de nuestros talentos. La mayoría egresa y se titula sin siquiera saber por qué y para qué estudió. En algunas pocas líneas intentaré recabar todo lo que pueda sobre la Universidad y lo que puede significar para muchos de ustedes (significó mucho para mi):
- La Universidad es, sin duda, una cáscara vacía si miras por el rededor de ella y simplemente la abres para echarle una ojeada a su contenido. Para la mayoría, se ve como un recipiente vacío sin mayor utilidad que sacar un título. Si crees que una carrera universitaria es como estar en la Educación Media, piensalo dos veces. Muchos ven este cascarón y simplemente lo usan como papelero, si importarle ni advertir el daño que le están provocando a una de las libertades mas importantes de cada joven estudiante y que se encuentra consagrada en la Constitución Política de la República: el derecho a ser educado y a recibir educación. La Universidad, en su universo de estudiantes, profesores y autoridades auxiliares, entrega más que aire, entrega un universo de teorías, proyectos, objetivos y metas que son efectivamente realizables aún antes de egresar y salir a buscar el motivo para el que estuvieron estudiando tantos años. La verdad, a pesar de que se pudiera pensar de que un estudiante no es un individuo preparado sino hasta que termina sus estudios, es que todos los estudiantes, aún en niveles medios de preparación, están capacitados para ejercer un oficio. Durante este año y medio he conocido mucha gente, muchas personas que han logrado el éxito e incluso se han realizado como "profesionales" sin siquiera haber terminado sus estudios (entiéndase profesionales aquellos individuos que se desempeñan una profesión y son entendidos en su materia o especialidad), y que trabajando duro y siendo los mejores en su área, han logrado realizarse en todo ámbito, y son felices porque sienten la plenitud de que sus objetivos personales más importantes han sido realizados. Como todo, la antiguamente bien llamada "Casa de Estudios Generales", guarda con recelo el secreto de las profesiones solo para aquellos quienes se han esforzado y desean conocer mas de la ocupación que desean tener en la vida. Desde el principio el estudiante está capacitado para ejercer su ocupación, pero está limitado por los conocimientos los cuales son entregados paulatinamente por la Universidad y sólo para aquellos que realmente se esfuerzan por ello.
- Antiguamente el sistema de educación era mas "tosco" y se le enseñaba a todos aquellos que postulaban a una profesión por igual, siempre y cuando el maestro aceptara un nuevo aprendiz o estudiante, en el caso de las casas de estudio, y el desempeño en los exámenes periódicos determinaba si el alumno podía proseguir estudiando o si simplemente su capacidad era insuficiente para realizar una profesión "superior"; de ahí el dicho
"Lo que Natura no da, Salamanca no presta". Hoy en día, la universidad entrega más flexibilidad (a un mayor precio si) a los estudiantes, entregando facilidades para ejercer la profesión. Está, por ejemplo, el método de la malla curricular, el cual permite ejercer como "profesor particular" o "ayudante" de los diferentes cursos que se realizan en una carrera, los cuales, y desplazando un poco el método de exámenes únicos, otorgan la distinción de ser versado en una determinada materia y entregar utilidades a la vez que ideas al prospecto de licenciado. Otra facilidad es, dentro del mismo sistema, es el de repetir un curso de la malla si es que el aspirante no pudo, a discreción del docente que lo imparte, aprobar el curso en el tiempo al cual estaba limitado el curso. Existen otras, como créditos, "becas", tutorías, ayudantías, etc. las cuales a veces no siempre son equitativas, y muchas veces las oportunidades no se dan por igual, pero qué mas da.
El punto es que la Universidad da muchas, muchisimas oportunidades en lo académico, y hay que saber aprovecharlas. Da otras oportunidades, como realizarse en lo personal, crecer como individuo y como ente social. Quizás una de las mayores oportunidades que le debo a la Universidad es haber entrado a la tuna. Allí me desarrollé como individuo social, a la vez que de muchas maneras me enseñó a priorizar mis responsabilidades. Logré vencer barreras sociales que de otra manera me hubiera sido muy difícil romper. Abrí mi mente y rompí los preconceptos que tenía. Me ayudó a crecer de muchas maneras, y siempre le estaré agradecido por ello. Quizás eso fue también lo que me alejó por un tiempo también de ella. El hecho de estar ausente de la Universidad me hizo recapacitar de lo que yo significaba para la tuna, y llegué a la conclusión de que la única razón por la cual fui admitido fue porque yo era estudiante universitario. Cuando postergué mis estudios perdí todos mis privilegios como estudiante: el pase universitario, el de biblioteca, el derecho a estar en una sala de clases y ser tratado como un estudiante más, el hecho de ser conciderado un compañero de universidad o en su defecto, de ser tratado como un alumno de la universidad. Quizás por ello también sentí perder el privilegio de continuar en la tuna, así como otras cosas más. Este sentimiento se hizo aún más latente este año, cuando al estar de nuevo entre todos me di cuenta de las condiciones en las cuales se desenvolvían todos los integrantes: los horarios, los parches, los ensayos, reuniones, en fin, todo se movía alredededor del hecho que la mayoría de los integrantes eran estudiantes. El razonamiento es obvio para aquel que está en la tuna y es estudiante. Es como decir "donde hay fuego hay calor", pero para aquel que no lo está, el problema es diferente.
En muchas situaciones nos hemos visto obligados a hacer cosas que no deseamos hacer, pero que por necesidad o por amor las hacemos. El hecho de separarme de la Universidad fue doloroso en muchos aspectos, especialmente el que dice relación con realizarse personalmente. Conocí entonces la otra cara de la vida, esa que se muestra cuando se finaliza el camino de la Universidad. Y no era bonita. Es un lugar competitivo, traicionero y de mucho esfuerzo, y también de mucho sufrimiento. Comprendí lo importante que era estar preparado, lo difícil que es estar sin preparación. Sin embargo, logré salir a flote, solucionar mis problemas y de paso encontrar las soluciones que necesitaba para seguir estudiando y de además, poder reintegrarme a mi tuna con la cabeza en alto nuevamente, reclamando mis derechos como estudiante y como miembro de mi Universidad.
Para todos, este mensaje final: estudien no para sacar una carrera como todos dicen, estudien para estar dispuestos a enfrentar un mundo a veces hostil, que se vuelve más agradable para aquellos que son capaces de ejercer una profesión con la preparación que exige cada día más esta sociedad "especializada" y "urbanizada". No tomen sus carreras como un diploma o un certificado, considérenlas como una realización personal, como el medio por el cual lograrán sus metas y objetivos.
Sin otro particular los saluda atte
Juan Pablo Escobar Zorn
Estudiante
A mis amigas y amigos de Colombia
Bueno, ya que no me puedo dar el lujo dee tener una cuenta premium, aca va algo que se me habia quedado en el tintero ![]()
Lunes, Febrero 13 de 2006
Hace ya tres años que conoci a un grupo increible de gente, un grupo de jóvenes y profesores llenos de alegría, llenos de vitalidad y con un "swing" increíble para bailar. Con ellos compartí días increíbles, llenos de cariño, amistad y mucha alegría, sobre todo alegría. Luego de tres años se repitió la historia, pero con un grupo diferente, que traían el mismo espíritu y el mismo candor, el calor y la inocencia que ya conocía. Para ustedes, Tuna UIS de Bucaramanga, para Ofelia, Pilar, Josete, Wilson, Omaira, Aura Luz y el resto; y tambien para mis bellas de la Tuna Femenina de la Universidad Nacional de Bogotá, para Diana, Angie, Sofía, todas esas bellazas que comparteron unos dias de carrete, este poema, que bien conocen ya.
A Colombia
Mujer de tierras cálidas
calor que llevas en tu piel
calor que transmites a mis ojos,
a mi pecho, a mis labios,
a mis manos, a mis dedos.
Tu belleza es extraña en mis tierras
y es un nuevo manantial
para refrescar mi mirada,
deleitándome en la tuya,
llena de ternura y alegría.
Déjame acogerte en mis brazos,
mi bella extranjera.
Sentir el calor de tu tierra,
el sabor de tus exóticas aguas
y el aroma de tu gente,
para así realizar un viaje,
una travesía a tus emociones,
sensaciones nuevas
traídas desde más allá de la cordillera.
Déjame deleitar mis oídos
con tu sonoro acento,
satisfacer mis ansias
de lo desconocido y
de muchas maneras,
aprender a quererte
con tus costumbres,
con tus nuevas caricias
y tu inagotable cariño.
De su eterno amigo
Juan Pablo Escobar
