Nací católico. Fui bautizado en una parroquia en Arica hace ya más de 23 años (tengo 26). Mi nombre de bautismo es Pablo, como el apóstol llamado alguna vez Saulo. Viví cerca de 16 años creyendo en lo que me decían de Dios y de la Biblia como una verdad absoluta, hasta que dejé de creer en absolutos, al menos en lo que se refiere a lo humano. Seguía creyendo en Dios, pero no así de lo que me decían de él. Un día, le hice una promesa a Dios. No diré que promesa fue, pero ese día fue la primera vez que dudé de Él (y no fue la última). Ese día descubrí que en realidad él existía, pero no de la forma que me habían descrito, sino como algo muy superior a lo que yo creía que él era. Como todo niño, había antropomorfizado su figura y lo había relegado a la calidad de un ser superior al hombre, sin darme cuenta en realidad que el concepto de "Dios" no sólo involucraba al hombre, sino a toda la existencia del Universo. Mi universo (y el del resto de nosotros) no supera los límites geográficos de este mundo, y en ocaciones, ni siquiera supera los límites locales de nuestro hogar. Cuando somos infantes, este universo es aún más pequeño, pues no es superior a nuestra familia, y en el vientre materno, se reduce a un espacio no superior a una pelota de playa. Y nos movemos creyendo y argumentando que más allá no existe nada más, incluso declaramos "sacrilegio" o "herejía", y en términos más científicos, declaramos "falto de argumentación" indicios siquiera de que algo diferente existe más allá. No defiendo por supuesto a los charlatanes, supuestos sanadores o personas que creen tener habilidades suprasensoriales. Mi objetivo es entregar una manera de ver las cosas de una manera más amplia, con mayor criterio que los formales y que las supuestas "leyes" que el hombre considera como absolutas. En general, creemos que nuestro Universo se rige y determina por leyes. Un concepto que nace ya hace unos siglos con la Ilustración, el punto de nuestra historia donde comienza la agonía de las leyendas y la muerte de la superstición. Una marca donde el hombre declara el fin del oscurantismo y nace el predominio de la razón. Y donde muchos creen, muere Dios. Afortunadamente también, así como la superstición muere, nace también una consolidada y demostrativa fe, una fuente que demuestra al mundo la existencia de diversos hombres santos en las diferentes culturas. Y cada pueblo procura imponer su convicción al resto de que su verdad (y no la de otro) es a única verdad. Y procura probarlo. Y falla. Y aquel que también procuraba imponer su verdad a aquel, también falla. Las leyes de su mundo comienzan a desplomarse, y sólo aquellas que tienen un verdadero asidero en la realidad o en el corazón de sus pueblos prevalecen. Y llega la globalización. Y con la llegada de la globalización, muere también la Ilustración. Las leyes que creíamos absolutas cambian, los métodos que creíamos absolutos cambian, y nuestra cultura que creíamos superior crece y se nutre con otras culturas y volvemos a comer del fruto prohibido y nos transformamos en seres perfectibles, no perfectos. El Oriente entrega su cultura a Occidente, y vice versa. Ambas filosofías, perfeccionadas durante milenios, ven un rival en la manera de pensar del otro y rivalizan por ser la única, y los hombres no ven que en realidad lo que ocurre no es un combate, es un intercambio de ideas, de pensamientos y de creciente florecimiento moral y espiritual. Hace poco leí un artículo (http://www.ministeriosprobe.org/docs/taoismo.html) en el cual se mencionaba y reconocía al taoísmo como una filosofía falta de moral, incapaz de reconocer entre el bien y el mal, un artículo lleno de prejuicios y de falta de experimentación real, además de una serie de errores referentes a la interpretación del Tao, uno de los textos más importantes dentro de la cultura oriental. Y como muchos quienes intentan hacer un comentario sesgado del Tao, cae en los siguientes errores:
1.- El Tao no puede ser interpretado en forma de texto, o inclusive en palabras. El concepto de Tao escapa a la comprensión del hombre, así como el concepto de Dios lo hace. Nuestra manera "occidental" procura nuevamente hacer un antromorfismo de algo que no es antropomórfico, sino algo distinto, que escapa a nuestra racionalización y nuestro errado concepto de lo que es realmente Dios nos pasa la cuenta al intentar compararlo con el Tao.
2.- El Tao NO ES COMO LA BIBLIA. No es un texto sagrado, no habla de batallas épicas ni de la vida de reyes o de hombres santos, o de la Llegada de Cristo a la Tierra. Es un texto sencillo y complejo a la vez, que NO PUEDE NI DEBE SER INTERPRETADO POR PARTES, sino que es un todo, ya que cada parte explica la anterior, y vice versa. EL principio del texto explica el fin, y viceversa. Finalmente, cada parte del texto es una con las otras, ya que es UNA filosofía, no hay diez mandamientos, no existe algo como "no mentirás", o "no matarás". Estas ideas se encuentran implícitas en el texto, no de manera explícita.
3.- En concordancia con lo anterior, el Tao NO ES DIOS, sino que es una manera de definir lo que es la existencia, la manera de conducirse en ella y la forma (no la figura) de conducirse por ella. No existe en el Tao el concepto de bien o mal, sólo existe el Tao, y nada más.
Ahora bien ¿Cómo es que una filosofía como el Tao puede ser asimilada con la filosofía cristiana? Eso es algo no muy sencillo de explicar. En primer lugar, para entender el Tao un individuo debe vivir por lo menos unos 200 años para poder comprender una décima parte de lo que es realmente el Tao. Ya existe un obstáculo. Para los occidentales, leer una de las tantas traducciones que existen del Tao y que se ajuste de manera relativamente fiel al original ya es bastante difícil, puesto que para traducirlo hay que entender el idioma chino, y como muchos saben el lenguaje escrito se basa en ideogramas (figuras que representan ideas más que palabras como tales), y para traducirlo hay que comprender a cabalidad lo que se está traduciendo (otro problema puesto que de acuerdo al primer problema hay que vivir más de 200 años). En definitiva, una traducción fiel del Tao al idioma escrito occidental no tomaría menos de 200 años. Y si no me equivoco, aún no existe una traducción de este tipo. El último problema es la cultura, puesto que el Tao enseña a vivir en armonía con el resto del mundo, cosa que en el mundo occidental no existe. Y curiosamente, es este último problema el que también trae la solución. Para los que entienden una milésima de la idea que es el Tao, saben que el Tao que se enseña no es el Tao real, puesto que el Tao real sólo se conoce a través de la realidad. No estoy dando una interpretación de las primeras líneas del Tao, ni dando una definición formal de lo que es el Tao (¿ya lo habia dicho, no?) sino que procuro generar la visión real de lo que podemos hacer con el Tao, puesto que el Tao real SE VIVE, no se aprende leyendo un texto. Una enseñanza que por cierto, va muy de la mano con la cristiandad, al hacer la palabra acción. (más o menos lo que se entiende por el Verbo). El Tao se puede entender como una fuerza, un camino o simplemente una guía para ver la vida de la manera correcta. Nos enseña a ver el sentido simple de las cosas, que los objetivos se cumplen en la medida que nosotros disfrutemos del desarrollo de los mismos, y que evitemos complicarnos la existencia con conceptos físicos, con leyes y con sistemas que nos privan en realidad de la libertad que Dios nos entregó. El Tao es como la naturaleza, un todo simple y armónico que busca nada más que existir y no necesita nada, porque lo tiene todo. Define a las virtudes como lo que son, virtudes y no vías para sacrificarse. Es todo lo que enseña. Respetar, apreciar, disfrutar y contemplar tranquilamente nuestra vida. Gozar de ella, gozar de su plenitud, de los momentos, aprender simplemente porque sí, reír con un chiste, serenarse ante la adversidad, enfrentar correctamente los problemas. Sun Tzu, en su libro (y su mayor legado a la humanidad) "El Arte de la Guerra" lejos uno de los mejores libros de estrategia militar de la historia, describe su manera de enfrentar un conflicto de la mejor manera que se conoce hasta hoy: "la mejor manera de lograr la victoria en un conflicto, es evitándolo". Sun Tzu, por lo demás fue un asiduo estudiante del Tao, y un gran general en su época. Se dice que jamás perdió una campaña militar en su vida, y que sus victorias frecuentemente eran impecables. Y en su obra, escrita en versos, se describe la filosofía del Tao aplicada a la filosofía militar. Cuantas veces esta realidad se nos hace presente, que nos enemistamos con un amigo por una estupidez, como no haber llegado a tiempo, no haberlo ayudado cuando podía, o incluso haber hecho algo que sabíamos no era correcto. Esto por dar un ejemplo sutil, de cómo la filosofía del Tao puede inlcuso moldearse a lo cotidiano a través de las enseñanzas de Sun Tzu. Y eso no es todo. ¿Puede una forma de vida oriental acomodarse a nuestra realidad occidental? Basta ver los resultados y el impacto actual que poseen las artes marciales, las prácticas medicinales, los ejercicios terapeuticos y su misma cultura en la nuestra para darse cuenta que sí es posible. Por lo demás, esta idea no crean que dista de ser nueva. En España, el padre Peter Yang, de origen chino, enseña cristiandad a través del taoísmo. Una forma de enseñar que quizás supere por mucho las prácticas antiguas, al mostrarnos una forma de la fe renovada, de gran fuerza espiritual y de un enorme potencial para hacer resurgir la fe de Cristo en este nuevo mundo, que avanza de manera vertiginosa y compleja hacia el siguiente paso en la evolución de nuestra civilización.
La idea (no el concepto) de Dios
Como me refería en el párrafo anterior, nuestra idea antropomórfica de Dios se debe a dos motivos esenciales:
1.- Nosotros consideramos a Dios como una persona (o en el caso de algunas tradiciones, tres), generando una confusión en la idea de un solo ser de suprainteligencia, suprapotencia y, obviamente, suprahumanidad. La idea de concebir a Dios en forma física nos permite ver a un Dios que "personifique" nuestras virtudes, y somos obstinados al pensar que él es la fuente de todo lo que somos, como criaturas, entes sociales con capacidad de razonar y como entidades suprahumanas, al considerar que nuestro nexo con el Creador es nuestro espíritu.
2.- Nuestra obstinación de creer que nosotros estamos hechos "a imagen y semejanza" de él, siendo que una imagen es una reproducción no necesariamente física y similar no significa que él en un principio era un ser humano.
Analizando ambos puntos podemos ver que conceptualizamos a Dios de una manera vana, disminuyendo incluso su funcionalidad y como entidad forzamos su forma a un individuo casi humano, siendo que JAMAS HA SIDO HUMANO. En este punto, diría cualquier cristiano: "pero si Dios fue también hombre". Estoy de acuerdo, ya llegaré a esa parte. No es que considere que Cristo es un alien o algo similar, es simplemente que estoy separando ideas, nada más. Bueno, continuando, la transformación de Dios en un concepto nos deja claro que su persona (otro error es considerarlo una persona) es blanco de nuestras propios defectos como humanos: Es posible "culparlo", "odiarlo", e inclusive, "amarlo". Un error continuo en nuestra religión es considerar a un "Dios Amor" y no a un "Dios Creador". En realidad, Dios no necesita amarnos. Somos nosotros, entidades sociales capaces de emocionarnos, aquellos que tenemos una necesidad de amar a nuestro Creador. De ese amor nacen nuestras virtudes, pero más allá de amarlo a Él, nos inclinamos a amar a la idea de su persona, con lo cual rebajamos aún más su funcionalidad y disminuimos su concepto de Ser Superior a un nivel más bajo. Finalmente, terminamos creando una idea se un ser que no es realmente Dios, sino un ser que nosotros anhelamos que sea "nuestro" Dios, un Dios compasivo, capaz de amarnos u odiarnos a su capricho. El primer paso, por tanto, es eliminar la idea de su persona, dejándolo como una algo más voluble, más abstracto, eliminando su parte humana y dejando sólo (mientras tanto) el concepto de Ser que él es. Me acuerdo como si fuera ayer de esa clase de religión, cuando se habló del significado de YAHVÉ: "Yo soy el que soy". Más sencillo demostrar que Dios no es lo que creemos que él es sino que simplemente es lo que es. Y punto. Nada de Capillas Sixtinas ni barbas blancas o antropomorfizaciones de otro tipo. Dios no es algo que podamos definir, va más allá de nuestro entendimiento comprender lo que es él, y por lo tanto, lo humanizamos y luego le damos nombres (Alá, Elohim, Dios, etc). Por favor, no juzgo al hombre por hacerlo, dentro de nuestra limitada capacidad en realidad no hay mucho más que hacer que crear una "imagen" más social, más cercana a Dios para que todos la podamos comprender. Pero Dios, como decía, no es algo que podamos comprender en su totalidad. Es incluso más que un concepto, más que un nombre: es una idea. Varios dirían. pero una idea no existe. Vamos, vamos... principios de filosofía; una idea existe por el sólo hecho de existir. La idea de una silla no nace en nosotros, nace de su mismo ser, de ser una silla. Así mismo, Dios existe por sólo el hecho de existir. no existe un antes de la idea de una roca, así como no existe un antes en la idea de Dios. Lo siento, pero, es la única manera en la cual me puedo imaginar a Dios, sin describirlo como un alguien. Pero tengo una ventaja ahora: puedo describirlo como una idea, por lo tanto ahora soy capaz de amar directamente a su idea, en vez de de a la idea de su persona. Al hacerlo, desligo de mí mismo su concepto de individuo, de ente humano, de sus emociones, y puedo ver más allá. Y descubro que él es un Todo, sin restricciones, sin ataduras, sin límites ni forma que lo contenga: El Es simplemente el que Es. Ahora, ¿cuál es el camino que debo seguir para continuar, el taoísmo o el cristianismo? No todos los seres humanos son capaces de abstraer a Dios como una idea, y menos aún procurar seguir un camino basado en una abstracción: Es como tratar de construir un puente sólo con los planos y los cálculos de terreno. El cristianismo siempre es una buena idea, especialmente porque es un poco obvio que Dios "envió" (o más bien, era la consecuencia natural de que, al no comprender su verdadera esencia, debía aparecer en algún momento un enviado de Dios y que por supuesto, debía aparecer en el lugar y tiempo adecuado) a su hijo, una parte de su misma esencia para enseñarnos cuál era el camino. Al escribir esto, procuro entregar una visión cristiana de la aparición de Jesús en la tierra, pero una explicación más plausible sería que Jesús representa un anhelo, una esperanza para la gente de una época, lo que a veces me hace dudar si realmente existió un ser humano capaz de hacer diversos milagros o si en realidad se trata de un individuo de carne y hueso. Bueno, que diablos, soy un tipo que hace años se dio cuenta de que cosas así sí pueden pasar, así que me inclino por mi fe y digo: ¿por que no? al menos dejo una duda razonable de su existencia. SIn embargo, esto me impulsa a contradecir mi punto inicial, el hecho de que Dios JAMAS HA SIDO UNA PERSONA. Bueno, como dije, Dios es un Ser, más que un ídolo o un ícono, y hasta donde yo recuerdo, mi capacidad humana me resulta muy pequeña para argumentar lo que es capaz de hacer un Ser, que definitivamente escapa a la comprensión del hombre. En mi Universo, desde esta pequeña esfera de color azul no puedo ni siquiera ver el color del tercer planeta del siguiente sistema solar, menos podré comprender las acciones de un Ser que simplemente Es. Absurdo sería comprender su idea, pero puedo hacer la imagen de un señor con barba blanca que representa lo "sabio" y "benevolente" que es "Nuestro" Dios. Ahora el Tao, ¿es una manera de comprender a Dios?. Desde el punto de vista de un creyente, que ve a Dios como un Padre (o bueno ya, también como un Hijo y como un Espíritu Santo) resultaría complejo, puesto que desligar a Dios-persona de la mente de el creyente significa además probablemente poner muchas de sus creencias en jaque, y resultaría muy difícil encontrar un patrón que fuera capaz de ordenar nuevamente sus ideas, principios e ideales nuevamente dentro de su propio esquema de vida y religión. Bueno, la solución es el Tao. El Tao entrega esa herramienta, esa nueva manera de experimentar, de accionar más que reflexionar de que algo es pecado o no. El pecado en el Tao básicamente no existe, puesto que tampoco existe castigo. Dentro del Tao cada uno es juez y cada uno es víctima. No existen terceros dentro del Tao. Sólo existen individuos, y entre los individuos existe una relación, y dentro de toda relación existen formas de llevar a cabo dicha relación (sic). Y cuando se comprende esto, también se comprende en cierta manera a Dios. Ya no hablamos de un Dios Castiga, ni tampoco de un Dios Misericordioso, sino de un Dios que existe y que debemos hacer las cosas de acuerdo a su esquema. Si tocamos fuego, nos quemamos. Si matas a un individuo, debes no sólo esperar el juicio de tus pares, sino de tu propia conciencia. Si un niño miente a su padre, eso es porque su padre no sabe escuchar. A su vez, si el padre deja a su hijo mentir, deberá aceptar las consecuencias de su ligereza. Un Dios castigador es más simple de comprender que son nuestros mismos actos los que nos llevan a determinadas situaciones. En el credo cristiano común, si das tu vida por otro es símbolo de heroísmo, de valor. En el Tao, es el hecho de respetar la vida lo que tiene valor. No existen recompensas supraterrenales, busca ser uno con el universo, en esta vida y cualquier otra. Comprender que cualquier camino es el camino del Tao también involucra que el camino del cristianismo también es el camino del Tao. Y cualquier otro camino, también lo es. Dicho de otra manera, seuir el Tao desde una perspectiva cristiana amplía y enriquece el horizonte, mejora nustra perspectiva del mundo y nos lleva a conocer a Dios sin los prejuicios humanos, sino deuna manera que no es ni reprsora ni benevolente, sino que entrega la libertad necesaria para desarrollarnos en el camino que decidamos elegir.
El Tao como instrumento para comprender el camino del cristianismo

Tengo que decir que me cuesta seguir tu razonamiento.Eres brillante, pero me gustaría que terminases este artículo para saber a qué atenerme. ¿Te importa?